Tesorería a 13 semanas: cómo construirla paso a paso
Guía práctica para construir un flujo de caja semanal a 13 semanas en una empresa establecida: fuentes de datos, estructura, escenarios y rutina de actualización.
Respuesta corta
Una tesorería a 13 semanas es un flujo de caja proyectado semana por semana para el próximo trimestre, construido desde la cartera por vencer, los pagos comprometidos y el servicio de la deuda. Se actualiza cada semana comparando lo proyectado contra lo real, y esa comparación es la que va haciendo confiable el modelo.
La tesorería a 13 semanas es el instrumento más barato y más rentable que puede instalar una gerencia. No requiere software nuevo ni un equipo adicional: requiere datos ordenados y una rutina semanal que no se rompa.
1. Definir el punto de partida
Saldo real en bancos al cierre de la semana anterior, conciliado. Sin ese número correcto, todo lo que siga es una estimación sobre una base equivocada.
2. Proyectar las entradas desde la cartera, no desde la venta
La entrada de caja no es la venta proyectada: es la cartera por vencer ajustada por el comportamiento real de pago de cada cliente. Un cliente que históricamente paga a 75 días no entra en la semana en que vence la factura.
3. Separar salidas operativas de financieras
- Operativas: proveedores, nómina, arriendos, servicios, impuestos.
- Financieras: abonos a capital, intereses, leasing.
- Discrecionales: inversiones, repartos, compras de oportunidad.
Esa separación es la que permite ver si el negocio genera caja por sí mismo o si la liquidez de la semana depende de un desembolso.
4. Construir dos escenarios
Un escenario base y uno de estrés: la cartera se estira quince o treinta días, la venta cae un porcentaje razonable, un cliente grande se atrasa. El objetivo no es acertar, es conocer el punto en que la caja se rompe y cuánta anticipación hay para reaccionar.
Las cifras no sorprenden, se persiguen.
5. Instalar la rutina
Cada semana, el comité financiero revisa lo proyectado contra lo real, explica las desviaciones y ajusta. En cuatro o cinco semanas el modelo empieza a acertar, y con él llega lo importante: la empresa deja de decidir a la carrera y empieza a negociar con tiempo.
En el acompañamiento de Confluencia esta rutina se construye con el equipo de la empresa y se extiende a 12 meses, para que la conversación con los bancos ocurra meses antes de necesitarlos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué 13 semanas y no un año?
Trece semanas equivalen a un trimestre: es el horizonte donde los datos son verificables (cartera por vencer, pagos comprometidos) y donde todavía hay margen para actuar. La proyección a 12 meses se construye sobre esa base, con menor detalle.
¿Qué información se necesita?
Saldo bancario de arranque, cartera por vencer por cliente, cuentas por pagar, nómina y obligaciones laborales, servicio de la deuda, impuestos programados e inversiones aprobadas.
¿Se hace en Excel?
Normalmente sí, y está bien. Lo que define la utilidad del modelo no es la herramienta: es la calidad de los datos y la disciplina semanal de compararlo contra lo real.
¿Quién lo debe operar?
Alguien del equipo financiero de la empresa, con la gerencia revisándolo en el comité. Un modelo que solo entiende un consultor externo no sobrevive.
¿Necesita un par técnico para su empresa?
Conversemos sobre su caso. La primera conversación es sin compromiso.